La realidad de los CAM



Para quienes no saben, los CAM o Centros de Atención Múltiple, son escuelas de educación especial que reciben alumnos en preescolar y primaria de distintas discapacidades hasta los 15 años.

La semana pasada estuvimos en el CAM Jean Piaget de Puebla, con un grupo de maestros y maestras de distintas instituciones impartiendo el curso taller de competencia lógico-matemática y constaté el gran entusiasmo y compromiso de muchos maestros con su trabajo cotidiano; las ganas de renovar sus métodos de trabajo y la gran pregunta: ¿dime cómo lo hago?. 

Una maestra me decía: “tengo en mi salón alumnos  con parálisis cerebral que usan silla de ruedas y necesitan que yo los lleve al baño.
Tengo alumnos con síndrome de down, con autismo. Unos se tiran al piso, otro se sale del salón en cuanto me descuido, otros quieren aprender más y más, otros no saben ni sonarse la nariz, y encima tengo que trabajar los libros de primaria de la sep, el programa regular con chicos que no leen ni escriben ni cuentan, etc. ”.

Desde la teoría yo puedo dar varias respuestas, apoyándome en las propuestas del aula diversificada, la metodología de las estaciones de trabajo, etc.  De la teoría a la práctica hay un enorme trecho, y es verdad que la realidad de cada salón es complicada cuando se les pide dar educación regular y no educación especial a chicos con necesidades educativas especiales en un contexto muy variable en cuanto a edades, habilidades y discapacidades de los chicos que ahí asisten.

Y es verdad también que hemos trabajado en otros CAM, donde hay maestras que se sienten muy contentas de trabajar con esta realidad, con esta diversidad, que encuentran estrategias para capacitar a los padres de familia y hacer equipos con ellos. Adriana Jungo es una de ellas; ustedes pueden leer en el testimonio que me permitió publicar en este blog, que su mirada sobre sus alumnos con discapacidad intelectual cambió a partir de trabajar con ellos el método de MV Troncoso e involucrarlos en sus aprendizajes, tomando en cuenta sus gustos, sus aficiones, sus capacidades y no sólo sus limitaciones. 

Es muy esperanzador conocer a Diana, madre de un chico con autismo, que ha creado para su hijo fichas en power point para apoyar el proceso de lectura y escritura y los comparte con sus compañeros.

Y ver hacer esos equipos, esas alianzas, esos “si se puede” dentro de la compleja realidad de los CAM que comienza con un cambio de miradas, de percepciones. No quiero invalidar la sensación  de impotencia aplastante de la maestra que me comparte, sus inquietudes, su gran pregunta, “ ¿cómo le hago?” mucho menos calificarla de inadecuada. 

Lo que yo veo es que el camino es compartir, romper esas barreras invisibles que nos separan de otras realidades, de otros salones de clase del mismo CAM y de otros CAM.  


Hay madres de familia que si se sienten valoradas, se comprometen y apoyan a las maestras. Hay maestras que si se sienten apoyadas por sus directores y compañeras, por los padres de familia, comienzan a cambiar su perspectiva del “no se puede” al “si se puede”. 

Y sobre todo, por encima de todo, hay chicos, niños y jóvenes con discapacidad que si se sienten aceptados, dan lo mejor de si mismos, con las estrategias adecuadas. Es su derecho, y aquí todos tenemos una responsabilidad, voz y parte, somos palabra y acción concreta.

Comentarios

  1. mi hijo tien 12 años de edad y esta x terminar la primaria m+necesito su ayuda para que se siga desarrollando, como puedo contactar con el jean piaget

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