Un regalo inesperado

 El viernes, en la cotidianidad del trabajo en Declic –evaluaciones, programas,horarios, responder correos, promoción de cursos, etc.-. Tuvimos un regalo inesperado:

Nos visitó José G. papá de Sofia, una hermosa niña de 4 años con S. de Down, que nació en Chihuahua y ahora vive en Breccia, Italia. Sus papás,viven allá por los programas de inclusión social que hay para los niños como Sofia.  Nos conocieron por Factbook, y nos contactaron pararegalarnos 8 libros relacionados con la educación, el desarrollo y el lenguajede los niños con síndrome de Down, algunos de los difíciles de conseguir.  Al preguntarle a José ¿porqué nos escogió a nosotros para compartir? me responde que porque se ha dado cuenta que hay que trasmitir lo que se nos da, lo que vamos aprendiendo, lo que nos ha sido útil.

Y eso nos da un enorme gusto por que pensamos realmente que compartir es el camino para crecer, para aprender, para salir de nosotros mismos, de nuestro mundo pequeño, con nuestras fortalezas y limitantes y abrirnos a otros mundos, a otras profesionistas, a otras instituciones, a otras familias, seguramente con coincidencias y  disidencias, que al no pensar como nosotros nos dan una oportunidad para ver con otra mirada. Nunca es fácil, porque compartir nos hace vulnerable, nos expone a que nos critiquen por nuestras formas o nuestros procesos.Y es necesario aprender adiferenciar entre lo profesional y lo personal. Lo profesional nos hace poner el foco de atención en los niños con discapacidad, sus retos, sus fortalezas, los métodos, las estrategias, y sobre todo, los resultados para la inclusión primero en su familia, luego en la escuela y comunidad social. Lo personal nos pone el foco de atención en las formas personales de hacerlo, y en ellas tenemos aciertos y errores, que se superan en la medida en que nos acercamos a otras maneras.

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