Taller de estrategias de conducta

En Declic buscamos y encontramos la forma de resolver incógnitas que los padres y profesionistas tienen, debido a esto cada curso y taller es distinto, los hacemos pensando en ustedes y para ustedes.




Les compartiré la estupenda experiencia que se vivió en el taller de estrategias de conducta el pasado 28 de abril.





Al ser un grupo reducido nos dió la oportunidad de aterrizar las dudas que les inquietaban y que no encontraban respuesta. La mayoría de los participantes llegaron con la idea de que las conductas se pueden cambiar sólo a fuerza de repetición por medio de instrucciones de los adultos, de premios y castigos, sin embargo no tardaron mucho en darse cuenta que no es así, el juego jenga nos dió la oportunidad de transmitirles las diversas opciones y perspectivas a las que nos enfrentamos, con este simple ejercicio se pudo apreciar que si no se tiene bien cimentada una base, difícilmente se logrará mantener de pie nuestra estructura, lo mismo ocurre en la conducta de nuestros hijos y alumnos.

Debo comentarles que fue un grupo muy participativo desde el inicio y que gracias a eso se enriqueció mucho más el contenido.  

De inmediato se formularon hipótesis y conforme avanzaba el taller se disipaba dudas.

A partir de las ejercicios que se realizaron cayeron en la cuenta de que no son los premios y castigos los que cambian la conducta disruptiva sino el entorno, y por supuesto que los adultos somos la parte fundamental del entorno.
En el taller reflexionamos en la importancia de no engancharse con el enojo, frustración o agresividad del niño o joven, ya que al darle la atención se estaría alimentando la conducta que en realidad se quiere erradicar.

También resaltamos la importancia de utilizar el tono de voz adecuado, sin gritar pero tampoco muy blando, además de hacer uso de el lenguaje corporal con el que se dan las instrucciones y se marcan límites.
Algo importante que quedó muy claro es que las conductas  no cambian de un día para otro, sino a partir del uso de 3 elementos:

  1. Analizar la conducta que se quiere cambiar, que significa en el lenguaje del niño, a qué necesidad está respondiendo.
  2. Analizar qué estrategia es la más conveniente, recordando que unas son para disminuir las conductas y otras para aumentarlas. Una vez elegida la estrategia,  planificar con inteligencia los reforzadores para aplicar: que sean naturales, que sean lógicos y que no se utilicen como sobornos o chantajes. 

Otro aspecto importante que no debemos olvidar es anticipar conductas que resultan difíciles en la interacción del niño con el ambiente… por ejemplo, la hora de comer es oportunidad para algunos niños de presentar conductas disruptivas: aventar, escupir, tirar, comer con la mano, etc.  anticipar significa analizar los elementos del entorno y entonces prever la manera de quitar elementos distractores (un plato extendido, la tv o tablet encendida) y cambiarlos por otros adecuados (plato hondo, cuchara con mango adecuado por ejemplo, popotes de acuerdo a la fuerza de succión), aumentar elementos agradables (texturas, colores, relación adecuada  con adultos sin gritos, reclamos, regaños al contrario, con reforzadores sociales, verbales, etc.).
Por último y no por eso de menor relevancia fue aprender a elaborar reglas de comportamiento pasando del NO al SI: no corras, no toques, no grites, no avientes al… Mantente sentado, camina con tus compañeros, espera tu turno, baja la voz… la regla de oro es tener el menor número de reglas. Y para cada regla hay una consecuencia lógica y natural cuando se rompe, que no requiere ni explicaciones, ni regaños, ni culpas, ni chantajes… simplemente con lenguaje corporal y una palabra, los adultos guiamos a los niños a vivir su consecuencia. La lección se asimilará a los pocos dias… de lo contrario, se convierte una lucha de fuerzas, donde quien gana generalmente es el niño, porque tiene mayor Resistencia.  

Con mucho entusiasmo les comparto que este taller permite cambiar el enfoque de los padres y maestros hacia la conducta: las buenas conductas no se improvisan. Suceden cuando se modelan, se estimulan, se refuerzan, se mantienen y se generalizan en un ambiente de aceptación, amor y estímulos adecuados. 













Comentarios

  1. Hola, he asistido a otros cursos con ustedes sobre conducta y en lo particular, este ha sido el mejor de todos.

    Gracias por compartir

    ResponderEliminar

Publicar un comentario